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Thursday 23 de February de 2012
Internacional

EL SOCIO TECNOLÓGICO

Inicio Opinión Escribe Marc Gené 2010 La grandeza de Le Mans es … que son 24 Horas!
La grandeza de Le Mans es … que son 24 Horas!
Por cuarto año consecutivo he tomado parte en la carrera de resistencia más importante y emocionante del mundo

 

Y por tercera vez… casi lo conseguimos! Sin embargo, con la edición pasada en el bolsillo, es más fácil decir que el año que viene volveremos a intentarlo con las mismas ganas e ilusión de la primera edición. Le Mans es así, una carrera que tras 24 Horas puede decidirse por segundos, una carrera donde el coche más rápido y favorito no siempre gana. Una carrera que sin estos requisitos, no sería tan especial.

 

Nuestro final esta vez fue cruel, pero pasada la rabia de ver que a dos horas se te escapa la posibilidad de luchar por la segunda victoria consecutiva, empiezo a ver las cosas positivas y disfrutar los buenos momentos que viví durante esta edición. Para empezar, el sólo hecho de participar con el número uno y todo lo que esto conlleva es impresionante. Antes de la calificación, atendimos a la inauguración de una placa en la que están estampadas mis manos así como los compañeros de equipo del año pasado. La avenida de los campeones tiene el nombre de Saint Nicolás y es allí donde se encuentran los vencedores de las ediciones de las 24 Horas de Le Mans y donde quedará estampada para siempre mi mano. A partir de esta inauguración nuestro único centro de atención fue la carrera.

La calificación fue muy bien, los Peugeot demostraron ser rápidos y partimos desde las primeras posiciones. La emoción empezaba y yo tenía la presión extra de hacer la salida, pero también la ilusión ya que era la única parte de la carrera que aun no había realizado. Alex (Wurz) me aconsejó que descansara mucho ya que es una parte agotadora y le doy toda la razón. El ‘warm up’ fue con la pista húmeda hecho que nos ayudó a comprobar que el coche marchaba bien en estas condiciones. La cuenta atrás empezaba. Hicimos un simulacro de salida corriendo hacia los coches como se hizo en pasadas ediciones, pero que ahora ha quedado prohibido por cuestiones de seguridad. Y llegó el gran momento, semáforo verde… salida!

Me sentí muy cómodo en el monoplaza y nuestros tres primeros relevos fueron tranquilos y rápidos, todo iba perfectamente. A las 3 horas de carrera los Peugeot ya teníamos gran ventaja sobre los Audi y nuestro Peugeot se puso líder por delante del Peugeot número 2 y número 3. A las 6 horas de carrera aumentamos la ventaja sobre el segundo clasificado hasta un minuto y medio, la verdad es que las cosas no podían ir mejor…aunque no llevábamos disputada ni la mitad de la carrera. Sin embargo, caída la noche, sobre las diez y durante mi segundo relevo, vi una alarma que mostraba que la batería estaba baja y tuve que detenerme en boxes. Estuvimos trece minutos retenidos que parecieron una eternidad y volvimos a pista en la séptima posición. A partir de allí, empezó una nueva carrera para nosotros. El Peugeot 3 rompió y el Oreca tenía problemas… las cosas empezaban a complicarse para el equipo.

Pero ante la adversidad, nos crecimos y vuelta a vuelta fuimos recuperando minutos. Incluso conseguí la vuelta rápida de carrera. Y llegó el amanecer conmigo al volante, un momento precioso por los colores del sol. Estuvimos 12 horas recuperando posiciones y nuestro ritmo era tan bueno que incluso empezamos a pensar en la victoria. Y es que Le Mans es así, una carrera llena de cambios de emociones, donde optimismo y pesimismo se mezclan varias veces en un solo día.

Nunca más bien dicho ya que a dos horas del final, llegó el jarro de agua fría. La cara más oscura de Le Mans. Wurz estaba en pista y yo era el encargado de hacer el último relevo. Estaba nervioso ya que sabíamos que podíamos luchar para conseguir una gran proeza. Pero nuestro motor también falló y tuvimos que retirarnos definitivamente. Fue cruel, muy cruel. Pero esta es la grandeza de Le Mans, son 24 horas y no importa ser el más rápido, sino el que llega realmente primero a las 3 de la tarde del domingo. Un final apoteósico que demuestra el nivel de esta carrera de resistencia. Tras 24 horas, la victoria se decide por segundos y la emoción se mantiene hasta el final. Me dio rabia, mucha rabia, pero me quedo con los grandes momentos que viví una vez más. Por ejemplo, el hecho que por primera vez realice la curva Porche donde tuve el accidente hace dos temporadas a más velocidad que ese día. Otro paso adelante que hace que me ilusione aun mas para la temporada que viene!

… Y lo importante es que en Peugeot ya hemos analizado la carrera y localizado el problema… así que para mí ya ha comenzado la cuenta atrás para la próxima edición. Allí estaremos con el único objetivo de ganar.

Hasta pronto!